De caza

Había un montón de gente por allí, como en una gran manifestación, y sin saber que reivindicaban me metí en el tumulto con mi aire habitual de despiste.

De repente unas filas más adelante lo ví, era inconfundible, con esos cuernos en la cabeza y su nariz roja.

  • ¡Rudolph! ¡Rudolph!

Él giró la cabeza y me miró con una expresión fingida de incredulidad que por supuesto no me engañó

  • Tío, creo que te equivocas
  • ¿Equivocarme?, ¡venga ya!, ¡tú eres Rudolph!
  • Que no, que me confundes con otro
  • ¡De eso nada!, eres tú, no hay confusión posible, esos cuernos ...
  • Simplemente un gorro
  • esa nariz roja
  • El frío
  • Sí vale, y ahora me dirás que nunca has estado cerca de un trineo
  • Hace muchos años de eso, cuando era pequeño, además yo soy más del snow
  • Muchos años dice... pero que sentido del humor tienes, ¡si hace solo una semana estuviste tirando con Cometa, Relámpago y el resto de tus compañeros del trineo de Papa Noel!.

Rudolph me miró extrañado pero el nerviosismo de sus piernas, que no hacían más que saltar sobre el sitio, le delataban, sabía que le había descubierto, que el extraño disfraz que llevaba con mallas ajustadas, zapatillas asics cubriendo sus cascos y una camiseta transpirable no había sido suficiente para pasar desapercibido, al menos yo había sido capaz de ver a través de las barreras que por alguna razón absurda había puesto entre él y el resto de la gente.

  • ¡Verás cuando te presente a mis hijos, lo contentos que se van a poner!

En ese momento sonó una especie de disparo y Rudolph salió corriendo, junto al resto de manifestantes.

  • ¡Espera Rudolph, que voy contigo!

Yo salí corriendo tras el reno mientras le gritaba que se parara, que quería que me contara anécdotas de sus andanzas con Papá Noel, pero Rudolph no estaba por la labor y cada vez que me acercaba a él aceleraba aún más, sin duda le gustaba jugar.
Al poco llegamos hasta donde se encontraban mis hijos con mi hermana

  • ¿Habeis visto a Rudolph?, ¡va por ahí delante!

Yo seguía corriendo tras él, siguiendo el rastro visual de sus cuernos, pero me era imposible acortar la distancia; "creo que el año que viene tendré que empezar a correr algo, porque con mi lamentable estado de forma al final se me va a escapar" iba pensando mientras intentaba desesperadamente no perder de vista al afamado reno.

Un poco después volví a pasar delante de mis hijos por segunda vez

  • ¿Y ahora, lo habeis visto ahora?, ¡que es él! ¡no hay duda! ¡y tiene la nariz roja! ¡muy roja!.

A mi alrededor un montón de gente corría también y empecé a sospechar que ellos también perseguían a Rudolph, aunque por precaución no decían nada, no fuera alguien a adelantarles y se quedara con la gloria de la captura del reno más famoso del mundo.

A la vez que con el rabillo del ojo controlaba a Rudolph que seguía brincando unos metros por delante, lanzaba miradas asesinas a todos los que corrían junto a mí, "Rudolph será para mí o no será para nadie", me prometí entre jadeo y jadeo.

Así fue pasando el tiempo, que a mí se me hicieron horas aunque luego comprobé que simplemente fueron 47 minutos y 30 segundos, y de repente ví como Rudolph se paraba, ¿se habría cansado ya?, y con él muchos más manifestantes; Rudolph se agachó supongo que para limpiarse los cascos traseros, y yo aproveché la circunstancia para acelerar todo lo que pude y lanzarme sobre él gritando

  • ¡Ya te tengo Rudolph!

El reno volvió la cara hacia mí mientras yo me agarraba a sus cuernos y ví una auténtica expresión de terror en su rostro, ahora no estaba disimulando. Sorprendido me miré las manos y ví que agarraban unos cuernos vacíos que ya no estaban sobre la cabeza del pobre animal.

  • Lo siento Rudolph, yo no quería, fue la emoción del momento, pero no te preocupes que te volverán a crecer, de verdad.- le dije intentado consolarle

Rudolph se levantó y salió huyendo mientras gritaba ¡está loco, está loco!, dejándome allí abatido y agarrado a su cornamenta mientras el resto de manifestantes me miraban con una mezcla de odio y yo creo que envidia también por el trofeo que sujetaban mis manos; entonces caí en la cuenta de lo que había logrado, no había conseguido llevar al reno hasta mis hijos, pero al menos les podría entregar su cornamenta para que la colgaran en la pared de su habitación, al fin y al cabo a estos animales les crecen todos los años, o eso creo, por lo que tampoco le resultará una pérdida tan grave.

Comentarios

Me alegra ver que finalmente

Me alegra ver que finalmente conseguiste el trofeo en tan sólo 47'30". Seguro que el próximo año consigues alcanzarlo en menos tiempo.
Bessets.

Saludos...

Un blog interesante, no conocía. Compartimos afición y barrio. Un saludo...
josé luis

Muchas gracias José Luis. Te

Muchas gracias José Luis.

Te había perdido la pista desde que cerraste cierto blog, donde alguna vez comenté algo desde la discrepancia democrática que existe entre nosotros en cuestiones políticas.
Me alegro de volver a verte virtualmente, porque físicamente en alguna ocasión sí te he visto por el barrio aunque sea en la distancia. Quien sabe, tal vez el domingo te vea de corto en la media de Getafe :)

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