Comiendo melón

Y llegó el día del debut. La carrera al final tiene más de 10 kilómetros (10390 metros para ser exacto) y yo creo que esto lo ha cambiado la organización para fastidiarme porque según parece en años anteriores no llegaba a los 10000.
Aparqué el coche al lado de la estación de metro Almendrales, en un punto que no está demasiado lejos de la salida (20 a 30 minutos andando) y más o menos a la misma distancia de la llegada. No quiero acercarme más porque lo último que me apetece es perder el tiempo buscando aparcamiento, así que me encamino hacia Legazpi para continuar después hacia el Hipercor de Méndez Álvaro.

Según voy llegando me cruzo con los participantes de la carrera de los niños, bueno algunos no tan niños porque muchos, sobre todo los primeros, me sacan una cabeza. Un poco más adelante la altura de los participantes empieza a disminuir y se empiezan a ver niños bastante pequeños, la verdad es que podía haber apuntado a los míos, bueno tal vez el año que viene.

Cuando llego al Hipercor me encuentro con miles de personas que abarrotan la calle en espera de que se de el pistoletazo de salida. Mientras estiro un poco busco a un par de colegas que iban a correr también la prueba, de hecho uno de ellos es el que me inscribió. Por supuesto no les veo y cuando quedan escasos minutos para comenzar son ellos los que me encuentran.

Nos situamos en la parte final, así nos evitamos el agobio de estar rodeados de tanta gente. De repente suena el pistoletazo y nos ponemos a andar hasta llegar a la línea de salida (otra cosa no se puede hacer debido a la cantidad de gente que hay). Al pasar por encima de la línea nos ponemos a trotar procurando ni pisar ni ser pisados y así atravesamos la calle Méndez Álvaro. Un poco más adelante giramos a la derecha y afrontamos el primer repecho hasta llegar a la calle del planetario. Por aquí se empiezan a ver algunos huecos y empezamos a adelantar un poco, pero muy despacio porque todavía hay demasiada gente. El primer kilómetro lo hacemos en más de 6 minutos y así seguimos al mismo ritmo hasta el segundo kilómetro.

A partir de ahí ya se abren claramente los huecos y nos permite avanzar incrementando nuestro ritmo. Yo por aquí ya estoy sudando a chorros, pero es que el calor lo llevo muy mal y aunque no es demasiado, unos 25º, para mí sobran unos cuantos.

Al llegar a la calle Melilla, la primera de las cuestas serias, pensé que me vendría abajo, sin embargo la pasé bastante bien, de hecho me pareció muy suave. Por Acacias seguimos adelantando corredores y empecé a confiar en que sería capaz de terminar sin problemas. La llegada a Embajadores fue un gran respiro y aprovechamos la bajada para recuperar algo mientras incrementabamos el ritmo. Sin embargo tuvimos la precaución de no vaciarnos pues aun quedaba otra subida, en el Paseo de la Esperanza, y esa sí me costó bastante más subirla.

A partir de ahí el recorrido era favorable, en bajada o llano, pero ya sin cuestas arriba, y volvimos a incrementar un poco más el ritmo.
El último kilómetro se me hizo mucho más largo y mientras lo recorría pensaba que alguien estaba tirando de la meta alejandola de nosotros.

Al final paré el crono en 59:42, que teniendo en cuenta lo despacio que habiamos tenido que irlos dos primeros kilómetros no estaba nada mal. En cualquier caso lo mejor no fue el tiempo sino el correr por las calles mientras gente que no conoces de nada te da ánimos como si fueras el primero.


Estadísticas:

  • Distancia (metros): 10390
  • Tiempo total: 59:42
  • Ritmo (min/km): 5:45

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