Hace algunos días compré una especie de mapa, por llamarlo de alguna manera, que estoy convencido me llevará hasta un tesoro. El principal problema es que para poder usarlo necesito descifrar antes dos mensajes donde, según me explicó el contrabandista que me lo vendió, viene información de cuándo debo comenzar mi búsqueda, del lugar donde se sitúa el comienzo del mapa y de la longitud total que tendré que recorrer siguiendo las indicaciones del mismo.
Parece mentira que a estas alturas, con tantos años ya a mis espaldas, aún no lo hubiera hecho nunca, que después de 42 tacos y medio todavía permaneciera virgen, pero el caso es que es así, era una de mis muchas asignaturas pendientes y aun no la había superado. Ya uno de mis sobrinos al que casi le doblo la edad me había dicho que tenía que probarlo, que era muy placentero pero por unas cosas u otras lo iba dejando a un lado.
Había un montón de gente por allí, como en una gran manifestación, y sin saber que reivindicaban me metí en el tumulto con mi aire habitual de despiste.
De repente unas filas más adelante lo ví, era inconfundible, con esos cuernos en la cabeza y su nariz roja.
Él giró la cabeza y me miró con una expresión fingida de incredulidad que por supuesto no me engañó
Esta mañana he recibido el siguiente correo electrónico de los organizadores de la carrera del CSIC:
Ante todo queriamos agradecerle la confianza que depositó en su día en nosotros, al participar en la carrera que con tanto esfuerzo y cariño organizamos cada año. Es gracias a gente como usted que año tras año nos apoya con su participación lo que permite que renovemos las ganas para que nuestra carrera siga siendo uno de los referentes de las carreras populares en Madrid.
Como usted sabrá, la organización de cada carrera tiene unos gastos que en gran parte vienen de lo solicitado por el ayuntamiento para permitir que se celebre el evento, y que suele ir en consonancia con el número de metros utilizados para la realización de la misma.
Nuestra carrera se anunció (como ya es tradición) con una distancia de 10000 metros, lo que se tradujo en que la inscripción a la misma ascendiera a la cifra de 13 € por participante, sin embargo y debido a las obras de la ciudad tuvimos que hacer unos cambios de última hora que incrementaron la distancia en 400 metros.
Ahora el ayuntamiento nos ha solicitado un pago adicional por el incremento en la distancia de la prueba y por ello nos hemos decidido a ponernos en contacto con usted así como con el resto de participantes.
La verdad es que nos cuesta mucho hacerle esta petición, pero tenga la seguridad que no tenemos otra alternativa, según la nueva medición de la prueba la inscripción debería haber sido de 13'52 € en lugar de los 13€ que ya abonó, por eso nos vemos obligados a solicitarle un ingreso en nuestra cuenta por la diferencia, y para que vea nuestra buena voluntad hemos decidido redondear esos 52 céntimos a solo 50, además de concederle un plazo, creemos que más que suficiente, de 10 días para satisfacer su deuda.
Sin más que añadir y esperando contar con su presencia el año que viene, se despide de usted, el organizador de la Carrera Internacional de la Ciencia (CSIC).
La verdad es que no se qué hacer pues aunque la argumentación es clara y sin fisuras me fastidia mucho que a estas alturas me anden reclamando un dinero que haga que no sirva de nada el presupuesto que me había hecho para acabar el año.
En fin, tal vez sea suficiente con prescindir de alguna uva.
Ayer por la mañana me desperté pronto porque tenía que ir a por el pan. Sin embargo, a diferencia de otros días esta vez había algunas diferencias.
Así que a eso de las 9 menos cuarto (más o menos), bajo una suave llovizna me acerqué hasta la secretaría del polideportivo.
"¿Qué lugar tan raro para conseguir pan?, en fin mejor no pensar que no es lo tuyo y a obedecer las órdenes."
Este domingo me levanté con la idea de hacer una parte del recorrido de la carrera del próximo domingo para ver in situ lo que me iba a encontrar. Ya conocía casi todo el recorrido de haber pasado por ahí, ya sea corriendo, andando o en coche, pero aún así salí por la mañana para sobre todo ver corriendo como eran las partes que había pasado de otras maneras.
Con lo que no contaba cuando salí es que la imagen que tenía en la cabeza del recorrido no era exactamente la que se había publicado y lo que es peor que la interpretación que mi neurona iba a hacer de esa imagen tampoco se iba a corresponder con la realidad. A la vista del resultado creo que tendré que apuntarme a algún curso de orientación con mapas.
Llevo ya algun tiempo buscando cualquier indicio, cualquier pista, por inocente que pudiera parecer, que acabara por servirme para desenmascararle; por eso leo cualquier cosa que cae en mis manos, libros, periodicos, prospectos de medicamentos, composición de las Digestive, blogs, foros, spam, en definitiva cualquier cosa porque nunca se puede estar seguro donde se puede esconder.
Hace varias semanas mi busqueda, hasta ese momento esteril, parecio dar con algo que prometía:
Tres por tres son nueve y me falta una.
¿Y... nueve qué? si el próximo domingo en Arganda son diez kilómetros:
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