Estas rodillas son una ruina

Punto final

Correrías dementes

Después de varios años soltando tonterías sin sentido por aquí, cada vez con menos frecuencia, he decidido que ya era el momento de pasar página y dar por concluida esta historia.

Aunque el último capítulo publicado fue la historia que tenía "que ver" con la carrera de Soto del Real, no es el último capítulo escrito sino que ese "deshonor" le ha correspondido a mi querido Trofeo Edward que corrí el pasado domingo.

Esa historia, no publicada directamente en este blog, cierra la recopilación que he elaborado, como si de un libro imposible se tratara, de los relatos con los que he ido castigando a los despistados lectores que por aquí se han asomado.

Por aquí dejo los enlaces a la recopilación en formato PDF, EPUB y MOBI. Por supuesto, como no podía ser de otra manera en mí, está licenciado con la licencia de Creative Commons CC BY-SA 2.5 ES (esto es que se puede descargar, distribuir, copiar, vender, trocear, modificar, utilizar como papel higiénico, ... simplemente manteniendo tanto la autoría como la licencia del original).

Nos vemos quemando zapatillas.

El regreso de la sombra

Llevaba bastante tiempo sin hablar con él (¿o se trata de ella?) y ya pensaba que había hecho o dicho algo que había herido sus inexistentes sentimientos pero para mi desgracia o no era eso o se le pasó el enfado, porque tras muchos meses de caminar junto a mí en los días soleados y en las noches iluminadas volvió a hacerse oir.

Horarios

Había recibido ya varias amenazas más o menos veladas y eso me había forzado a permanecer recluído en mi casa durante todo el fin de semana, sin embargo tal vez por un gesto de estupidez, que a algunos les gusta llamar valentía y no deja de ser más que una muestra de la arrogancia de la testorena, decidí salir a la calle el domingo por la mañana.

Desde que había acusado, en un gesto de insensatez supina (¿o era pronadora?), a la junta directiva del club, exactamente al tesorero y secretaria del mismo, de desviar una parte de los presupuestos para la adquisición y posterior comercialización de sustancias presumiblemente ilegales sabía que mis días estaban contados.

Pentaevasión

Una cucaracha atravesó la sala de lado a lado sin que ninguno le prestara la más mínima atención. Llevaban un rato hablando, alguno se movía nerviosamente de un lado a otro de la sala, mientras otros se movían compulsivamente en el sitio hacia delante y hacia atrás, pero todos estaban completamente centrados en su conversación por lo que no se dieron cuenta de como el bichejo pasaba practicamente delante de sus narices y hasta se paraba con intención de hacerles burla.

Yellow Submarine

Pues sí, por lo que se ve, soy la triste sombra de un submarino, aunque bien pensado el triste es el sumergible este, porque yo soy de lo más alegre.

La verdad es que no tenía ni la menor idea, yo pensaba que el tío al que perseguía los días soleados no era más que un pringao, pero mira por donde parece que además es también un submarino... ¿que cómo lo se?, pues muy simple, porque me he enterado que tiene periscopio, estropeado, medio roto, pero periscopio al fin y al cabo, y digo yo, teniendo periscopio no le queda más remedio que ser un submarino, porque sino ¿qué otra cosa podría ser?.

Crisis de identidad

Si hace un par de días me encontraba con la desagradable sorpresa de tener algunas dudas ideológicas, hoy me he encontrado con una gran incertitumbre acerca de mi identidad, y como siempre la culpable vuelve a ser mi sombra.

  • Venga Milan
  • ¿Milan?, ¿con quién hablas?
  • Pues contigo, con quien voy a hablar, si nadie más me ve
  • ¿Y por qué me llamas Milan, así sin tilde en la a?
  • Porque ni eres una ciudad italiana ni una goma de borrar, aunque a veces tengas tentaciones de borrarme, pero vamos que si no te gusta te puedo llamar Kundi
  • No te sigo
  • Hombre, como nos conocemos de toda la vida me he tomado la libertad de utilizar un diminutivo, pero si prefieres mantener las distancias te llamo Kundera y tan contentos
  • Pues estaré muy torpe o lo que quieras pero no hay forma de entenderte
  • Vamos a ver, llevas un montón de tiempo diciendo sin parar que esto es insoportable, ¿no?
  • Claro, pero es que no se puede definir de otra manera, ¡¿o es que a ti te parece que debe ser maravilloso correr a tope 200 metros, trotar a continuación durante 45 segundos y repetirlo 15 veces?!
  • Hombre para mí insoportable es estar pegado a tus zapatillas todo el tiempo, si al menos fueras Peter Pan podría despegarme y escaparme de vez en cuando, pero me ha tocado tener que lidiar con un tío patético y aburrido, pero en este caso sí te tengo que dar la razón pues lo que cuentas no parece precisamente muy idílico, y sí ciertamente debe ser bastante insoportable, y justamente eso lo explica todo Kundera, ¿o no eres el autor de La insoportable levedad del-a ser-ie?

La prueba del delito

El Concierto

Este domingo tenía concierto... no, no actuaba yo, lo tengo prohibido por el bien de la salud mental de aquellos que tuvieran que sufrir mis alaridos, lo cierto es que había sido invitado a un concierto por mi sombra, que intentaba de esa manera hacer las paces conmigo después de los últimos desencuentros que habíamos tenido.

Mi flow

Mi flow me lo afanaron, estando de correría
mi flow me lo quitaron, anoche cuando corría
¿andes tará mi flow?.
¿andes tará mi flow?.

Acto de solidaridad con el pueblo palestino

Este sábado por la tarde me desplacé hasta Entrevías, instigado por mi sombra que se había puesto como siempre muy pesada, para participar en una especie de representación teatral en favor de los refugiados palestinos.

Por lo poco que conseguí entender del embrollado discurso de mi sombra, al parecer la gente que participaría en el evento se pondrían en el lugar de los palestinos cuando están siendo atacados por el ejército israelí, o algo parecido.

Abrasado por la Fe

Este domingo tenía juicio, y no precisamente buen juicio que de eso me da que no ando muy sobrado.
Había sido citado por la autoridad competente en la ciudad vecina junto a varios cientos más de reos.

El auto de fe, pues de eso se trataba, comenzaría en la mañana del domingo pero todos sabiamos que la sentencia estaba dictada de antemano. Uno no puede ser el principal peligro para la Iglesia (en palabras de su máximo dirigente) y pretender escaparse de rositas.

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