La carrera de los diosecillos

  • Que te he dicho que no, y no insistas, que en mi tiempo libre no quiero tener nada que ver con el Olimpo
  • Si es que van a ir otros panteones, dicen que el Muérdago Feliz va a estar por allí, y esos del Valhalla que tan mal te caen también.
  • Pero es que me caen todavía peor Zeus y compañía, y ahí tendría que ir representándoles
  • Tú verás, pero he oido que Zeus, Hefesto y Cerbero van a ir y puede ser una oportunidad única de desquitarte. ¿Te recuerdo que fue Hefesto el que te encadenó en lo alto del monte? ¿y Zeus el que te envió el águila para comerse tu hígado todos los días? ¿Y qué me dices de Cerbero?, ese perro rastrero que nos ladraba si se nos ocurría salir del Tártaro antes de tiempo.
  • Si ya sabía yo que si hablaba contigo acabarías convenciéndome, mira que me lo habían dicho, "sino quieres ir evita a Odiseo que al final te lía".
  • ¡Ya sabía que podría contar contigo Prometeo!

Este domingo por la mañana, una nutrida representación del Olimpo, junto a algunos disidentes nos juntamos al lado de la Acrópolis, aunque alguno para confundir lo llamaba el monumento a la Constitución. Tras recoger nuestras credenciales, y ver al mismísimo Zeus departiendo amigablemente con el resto de diosecillos que le doran la píldora nos retiramos discretamente y nos fuimos al estadio donde debía comenzar la competición. Lo de estadio debe ser un eufemismo de los que suele usar el liante Odiseo para confundir al personal, porque el lugar al que nos dirigimos era una amplia avenida repleta ya de dioses y similares de otros mitos, así por allí vimos a Odín, a Thor con su martillo, a Lugh que charlaba amigablemente con una anciano de larga barba y vestido únicamente con una túnica blanca y una hoz colgada del cinturón, a un tal Yavé que no se hablaba con nadie y que miraba a los demás por encima del hombro como si fuera el único en el mundo, a Vishnu que apartaba a todo el mundo con sus múltiples brazos, y a un montón más de habitantes del más allá.

A eso de las 9 de la mañana, y con una temperatura cercana a los 4 grados bajo cero, la muchedumbre de diosecillos se empezó a mover y Odiseo y yo empezamos a coger posiciones buscando con una mirada nerviosa nuestros objetivos.

Al pasar bajo un arco no pudimos aguantar más el nerviosismo y nos pusimos a correr a toda velocidad adelantando en un continuo zigzag, mientras estirabamos el cuello en busca de nuestra presa.

Antes de llegar al kilómetro 1 llegamos a la altura de Cerbero, que iba acompañado de otros personajes, le adelantamos rapidamente lanzandole una mirada de desafío, aunque creo que no nos vió, proseguimos hacia delante en busca de los otros dos y sobre todo con la idea de poner tierra de por medio con Cerbero, no fuera a adelantarnos más adelante. Así pasamos el primer kilómetro en menos de 5 minutos, y el segundo en 9 y medio, pero seguiamos sin ver a los otros dos. Poco antes de llegar al kilómetro 3 le dije a Odiseo que tirara hacia delante que tenía que escuchar unos cantos de sirena, lo que aproveché para tomar algo de aire sin llegar a perderle de vista.
El kilómetro 3 (o más bien debería decir el estadio 15) lo pasé en poco más de 14 minutos y medio y aprovechando que el camino ahora picaba hacia abajo volví a unirme rapidamente con Odiseo aumentando los dos el ritmo hasta el kilómetro 5 que pasamos en menos de 24 minutos. Sin embargo ni Zeus ni Hefestos seguían sin aparecer, o se nos habían escapado o en algún punto les pasamos sin llegar a verlos; sin embargo nos sentiamos relativamente contentos pues Cerbero se había quedado muy atrás (luego nos enteramos que debió abandonar en algún punto).

Al pasar el kilómetro 5 aceleré un poco más y ahora fue Odiseo el que dijo que se iba a retrasar un poco para enviar un sms a Circe, por lo que yo continue hacia adelante hasta finalizar en el mismo arco donde habiamos empezado a correr 6 kilómetros antes. Unos segundos después llegó Odiseo y tras reunirnos con el resto de titanes disidentes nos despedimos y aguardamos a la noche en que Moisés publicó en las tablas sagradas el resultado de la confrontación; habiamos conseguido derrotar a Zeus al que le sacamos unos 3 minutos y a Hefestos que se quedó a más de 7 minutos, mientras que Cerbero no aparecía en ninguna de las tablas. Además de haber derrotado a nuestros enemigos, tanto Odiseo como yo estábamos muy contentos pues él había hecho 28 minutos y 40 segundos, mientras yo había conseguido entrar 12 segundos antes.

Sin embargo, y a pesar de ello, creo que no volveré a participar de semejante evento, ya que no me parece muy sano, pues por primera y única vez he participado en un acto no con la intención de pasarlo bien sino con la idea de quedar por encima de alguien, aunque ese alguien fuera un zeus cualquiera.

Fdo. Friedrich Prometeo Nietzsche

Comentarios

Jajajaja. ¿Llamaron a Baco

Jajajaja. ¿Llamaron a Baco para que los invitara a unos vinitos tras la carrera?

Baco no tiene dinero para el vino

Al pobre de Baco le tienen de becario, así que hasta que no le suban a milieurista no se va a estirar mucho en las invitaciones xD

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