A por el pan

Ayer por la mañana me desperté pronto porque tenía que ir a por el pan. Sin embargo, a diferencia de otros días esta vez había algunas diferencias.

  • Toma este resguardo y te vas al polideportivo para que te den número y vale para coger el pan, que al parecer lo regalan.- me había dicho la noche anterior mi pareja.

Así que a eso de las 9 menos cuarto (más o menos), bajo una suave llovizna me acerqué hasta la secretaría del polideportivo.
"¿Qué lugar tan raro para conseguir pan?, en fin mejor no pensar que no es lo tuyo y a obedecer las órdenes."

Cuando llegué tuve que esperar un rato a que se organizaran los voluntarios de la ¿ong?, pero al final salí con mi número (me habían dado el 3) y un vale que me dijeron me lo tenía que enganchar en las zapatillas.

  • Esto debe ser como los mapas del tesoro .-pensé.- da cuarenta saltos a la pata coja hacia el norte y camina de espaldas 20 pasos mirando hacia el nordeste.

Como hasta las 11 no empezarían con el reparto me volví a mi casa, aunque eso sí antes intenté enterarme de donde debía ir.

  • ¿Y esto donde es?
  • Echa un vistazo a los planos que hay ahí colgados.

Joer con la ONG, han puesto hasta planos detallados con la ruta que hay que seguir para llegar hasta la tahona.
Eché un vistazo a los planos, pero tuve que dejarlo porque a mí tantas calles, líneas y flechas me pierden, eso sí pude enterarme que tenía que estar a las 11 en Juan de Borbón, frente al polideportivo y luego ir hacia la plaza de toros; después ya se vería.

Un poco antes de las 11 me fuí al lugar de la cita, y para que no me estorbara el número me lo enganché con unos imperdibles al pecho de la camiseta.

Allí me encontré con un montón de gente que sin duda también iban buscando el pan. Un poco mosqueado por la competencia me puse a la cola y aguardé en el atasco de gente.
Al cabo de 15 minutos de espera sonó un amenazador disparo y la gente, sin duda asustada empezó a moverse, primero andando y luego corriendo al pasar sobre un paso de cebra elevado que estaba bajo un arco de Powerade. En ese punto fuí a mirar el reloj para ver si todavía llegaba a tiempo a que me dieran la barra de pan calentita pero me tropecé con las rayas del paso de cebra y acabé poniendo en marcha el cronómetro sin poder mirar la hora. Maldiciendo mi torpeza me puse a correr yo también no se me fuera a colar nadie.

Llegando a la rotonda de la plaza de toros ví a mi hermana que estaba parada en el portal de su casa, la pobre no había conseguido número para el pan, la saludé con la mano y ella al responder hizo un casi imperceptible giro con la mano, lo que interpreté como que no era ahí, sino que tenía que dar la vuelta en la rotonda y volver por donde había venido. Lo malo es que el resto de la gente se debió dar cuenta también porque todos hicieron lo mismo.

Yo no entendía nada, ¿por qué nos habían enviado hacia allí para luego tener que desandar el camino? seguro que intentaban evitar que todos llegaramos a la panadería, bien porque no tenían suficiente pan o porque querían vender los excedentes y sacarse un dinero extra que por supuesto no declararían.

El caso es que nada más pasar la rotonda de las 13 rosas ví a mi pareja parada en la acera y me pareció leerle en los labios algo así como "mercadona", así que me dirigí hacia allí acompañado por el resto de la gente que al parecer también sabían leer los labios. ¡Al final me iba a quedar sin pan!.

Un poco antes de llegar al mercadona mi pareja me envió un mensaje al móvil "pasate antes por el hipercor a comprar unos gormitis para el niño que están con una oferta de 5 al precio de 1".
Dejando a un lado el mercadona atravesé la carretera de Toledo por un puente y continué por la avenida de la Paz rumbo al Hipercor del Bercial. El resto de la gente siguió el mismo camino por lo que deduje que ellos también se habían enterado de la oferta.

Cuando llegaba a la rotonda del centro comercial recibí una llamada al móvil, era otra vez mi pareja:

  • ¡Vuelve al mercadona, que me he equivocado con la oferta y no empieza hasta la semana que viene!

Maldiciendo mi suerte dí la vuelta en la rotonda y regresé por el mismo camino que había venido.

Un poco después ví un puesto ambulante donde debían vender botellas de agua, la gente las cogía sobre la marcha, por lo que imaginé que les dejaban las monedas en la mesa según agarraban las botellas. Me metí la mano en el bolsillo y ... ¡no llevaba bolsillos!, no tenía ni un mísero céntimo y empezaba a tener bastante sed. No me quedaba más remedio que utilizar una solución de emergencia. Me aproximé a la mesa oculto tras otra persona que corría delante de mí y al llegar agarré la botella y salí corriendo como si me persiguiera el diablo.

Bebí un par de tragos para calmar algo la sed y en seguida tiré en un contenedor la botella para que no me pillaran con el "cuerpo del delito".

Un poco más adelante crucé otra vez el puente y cuando me disponía a girar para ir al mercadona un policía me hizo gestos para que fuera hacia él. El corazón me dio un vuelco mientras intentaba buscar sin éxito alguna razón que me sirviera de excusa por mi comportamiento delictivo. Cuando estaba a punto de llegar hasta él y ya me veía esposado hizo un gesto con la mano izquierda indicandome que continuara para adelante. Sin rechistar le hice caso y aceleré mi ritmo lo que pude, ya me daba lo mismo que no pudiera entrar al mercadona, lo principal era poner tierra de por medio entre el policía y yo.

Cuando llegaba otra vez a la rotonda del lazo mi pareja me volvió a llamar:

  • ¿Ya tienes el pan?
  • No me han dejado pasar al mercadona y lo que es peor creo que la policía me va a buscar por una sustracción de agua embotellada.
  • Deja de decir tonterías, que ya no sabes lo que inventarte para ocultar tu inutilidad. Ahora escuchame bien, he oído que tal vez sea en el Polideportivo, así que vete para allí pero no tardes.

Dejando atrás la residencia de estudiantes me dirigí acelerando todo lo que pude hacia el polideportivo. Nada más entrar en las pistas ví encima de un coche unos números que avanzaban segundo a segundo, marcaban algo así como 49 más o menos, sin saber lo que era apreté los dientes y aceleré lo más que pude hacia el final de la recta, donde debían estar repartiendo el pan. Ahí había otro aparato que marcaba también números, 49:32, 49:33, 49:34, 49:35 ... de repente al pisar una especie de alfombra, y mientras miraba mi reloj para ver la hora sonó un pitido que hizo que me sobresaltara parando sin querer el cronómetro en 49:19 que llevaba en marcha desde que comenzó mi andadura. En ese momento me dí cuenta del significado de esos números, el 49 debía ser la ventanilla donde daban el pan y el 35 era el número por el que iban en ese momento, yo miré con cara de estúpido el número 3 que colgaba de mi pecho consciente que mi esfuerzo no había servido para conseguir el pan, había llegado tarde, muy tarde.

Un poco más adelante ví que estaban dando unas bolsas, ¿sería posible que a pesar de todo todavía pudiera conseguir pan?. Me puse detrás de la cola identificada con la letra M, también había otra con la L, supongo que de lento, pero pensé que la más apropiada era la M, de mequetrefe.

Allí entregué mi vale de plástico que todavía llevaba atado a la zapatilla y recogí la bolsa, una botella de agua y un aquarius. Abrí la bolsa con miedo, pues por lo que abultaba no parecía encontrarse pan y tal como sospechaba lo único que había era una camiseta, un sobre de un gel ¡que se bebe! y una barrita con sabor a plátano. Al minuto recibí la última llamada de mi pareja

  • Oye, que te olvides del pan, que como tardabas tanto al final he ido yo a comprarlo. Anda vente para casa que están a punto de llegar los amigos del niño.

Comentarios

Gregorio. Muchísimas gracias,

Gregorio. Muchísimas gracias, sobre todo porque vienen de un gran maestro como tú.

Rosa. Muchas gracias Rosa, pasate por aquí cuando quieras aunque lo más probable es que acabes aburriendote de leer estas paranoias.

Halfon. Lo genial son las marcas que estás marcando, ¡que ya estás por debajo de 47 minutos!

Genial entrada José Luís. En

Genial entrada José Luís.

En la próxima te acerco una barrita para que no quedes mal al final.

Por cierto Enhorabuena por ver ese 49 en el marcador de la panadería

Tengo que pasar mas por

Tengo que pasar mas por aquí,,, estos ratos no hay que perdérselos. Enhorabuena por tu entrada, como siempre no he podido dejar de sonreir leyendola. Un saludo.

IM-PRE-SIO-NAN-TE

Me voy a comprar un sombrero en la panadería, en el Mercadona o donde sea, porque necesito quitármelo ante tan genial post. Voy corriendo al Twitter a ponerlo para que la gente lo lea porque esto no tiene desperdicio.

¡Qué bueno!

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