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Inclasificables

El Concierto

Este domingo tenía concierto... no, no actuaba yo, lo tengo prohibido por el bien de la salud mental de aquellos que tuvieran que sufrir mis alaridos, lo cierto es que había sido invitado a un concierto por mi sombra, que intentaba de esa manera hacer las paces conmigo después de los últimos desencuentros que habíamos tenido.

Mi flow

Mi flow me lo afanaron, estando de correría
mi flow me lo quitaron, anoche cuando corría
¿andes tará mi flow?.
¿andes tará mi flow?.

Acto de solidaridad con el pueblo palestino

Este sábado por la tarde me desplacé hasta Entrevías, instigado por mi sombra que se había puesto como siempre muy pesada, para participar en una especie de representación teatral en favor de los refugiados palestinos.

Por lo poco que conseguí entender del embrollado discurso de mi sombra, al parecer la gente que participaría en el evento se pondrían en el lugar de los palestinos cuando están siendo atacados por el ejército israelí, o algo parecido.

Abrasado por la Fe

Este domingo tenía juicio, y no precisamente buen juicio que de eso me da que no ando muy sobrado.
Había sido citado por la autoridad competente en la ciudad vecina junto a varios cientos más de reos.

El auto de fe, pues de eso se trataba, comenzaría en la mañana del domingo pero todos sabiamos que la sentencia estaba dictada de antemano. Uno no puede ser el principal peligro para la Iglesia (en palabras de su máximo dirigente) y pretender escaparse de rositas.

¿De la memoria historica?

Este domingo tenía cita con la memoria histórica, pero no con esa que levanta tantas ampollas en algunas personas que no quieren escuchar ciertas cosas del pasado, sino con otra a la que se le ha dado menos publicidad y que se remonta muchos, pero muchos, muchos años más, tantos como los que van hasta los albores de la civilización europea.

Hace unos 2500 años en el este del Mediterraneo ocurrieron unos hechos que fueron determinantes, según muchos historiadores, para el desarrollo de la civilización europea; el problema es que esos hechos nos llegaron hasta nosotros narrados por los triunfadores y por tanto unidos a los prejuicios que tenían hacia aquellos que derrotaron.

Y los sueños, sueños son, ¿o no?

No recuerdo muy bien como llegué, pero el caso es que allí me encontraba yo, a los pies del acueducto escuchando al insigne Juan Bravo que nos daba las últimas instrucciones a los que habiamos sido elegido para avisar a la ciudad de la inminente llegada de los realistas.

Viendo la birra pasar

Este domingo me he vuelto a dejar convencer por mi sombra y he participado en un extraño evento.

Se trataba de ir a Villalba a participar en una competición de beber cerveza, una especie de maratón de consumición de birra, aunque los organizadores decían que realmente era media maratón; no se si es que las jarras nos las iban a dar medio llenas.

  • ¡Si yo casi ni pruebo el alcohol, y si cojo el coche sin el casi!.
  • No hay problemas, te apuntas en la categoría de cerveza sin alcohol.
  • Pero entonces los que beben sin alcohol tendrán ventaja.
  • En principio sí, pero para compensar les dan cada jarra con un minuto de retraso, así que tienes que beber cada una un minuto más rápido.
  • ¿Y cuántas dices que son?
  • 21 jarras
  • ¡Joder!
  • Para ser exactos son 21 y un sorbo y tienes como máximo 2 horas y media para engullirlas

Pies de barro

Es algo que mi sombra me lo lleva repitiendo una y otra vez, "tienes que ir poco a poco, levantando cada piso solo cuando tienes asentado el anterior, y así con todo, sin apresurarte, sigue esas instrucciones y verás como te irá mucho mejor.

  • Tienes que estar allí el domingo por la mañana
  • ¿Pero eso de qué me va a servir?
  • Ya te lo he dicho mil veces, haz lo que te digo y obtendrás una buena base
  • No se, no estoy muy convencido
  • ¿Acaso te he fallado alguna vez?
  • No eres el más indicado para hacer esa pregunta ¿quieres que te refresque la memoria?
  • Bueno, no te desvíes del tema.

Encierros

Me había enterado por casualidad, o tal vez sería más ajustado a la verdad decir que fue mi sombra quien se encontró con la noticia del encierro, y desde ese día no hizo más que darme la lata para ir. Que si va a ser mejor que el de Pamplona, que ni siquiera hay que coger coche, que será un hito histórico para Getafe y podré decir en un futuro yo estuve allí, que si no quería ir sería por miedo, ...

Como no podía ser de otra manera, ya que tener el runrun en la cabeza día sí y día también resulta muy molesto, no me quedó otro remedio que dejarme convencer por mi taimada sombra.

La cita

Este domingo había quedado con un amigo del trabajo para acompañarle a un evento de la empresa, una fiesta matutina a la que podía haber acudido yo también apuntandome a la lista pero que pese a los intentos cansinos de mi amigo yo había decidido que no iría representando a los amos de una gran parte de mi tiempo.

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