Inclasificables

warning: Creating default object from empty value in /home/engetafe/public_html/modules/taxonomy/taxonomy.pages.inc on line 33.

El regreso de la sombra

Llevaba bastante tiempo sin hablar con él (¿o se trata de ella?) y ya pensaba que había hecho o dicho algo que había herido sus inexistentes sentimientos pero para mi desgracia o no era eso o se le pasó el enfado, porque tras muchos meses de caminar junto a mí en los días soleados y en las noches iluminadas volvió a hacerse oir.

Horarios

Había recibido ya varias amenazas más o menos veladas y eso me había forzado a permanecer recluído en mi casa durante todo el fin de semana, sin embargo tal vez por un gesto de estupidez, que a algunos les gusta llamar valentía y no deja de ser más que una muestra de la arrogancia de la testorena, decidí salir a la calle el domingo por la mañana.

Desde que había acusado, en un gesto de insensatez supina (¿o era pronadora?), a la junta directiva del club, exactamente al tesorero y secretaria del mismo, de desviar una parte de los presupuestos para la adquisición y posterior comercialización de sustancias presumiblemente ilegales sabía que mis días estaban contados.

Crisis de identidad

Si hace un par de días me encontraba con la desagradable sorpresa de tener algunas dudas ideológicas, hoy me he encontrado con una gran incertitumbre acerca de mi identidad, y como siempre la culpable vuelve a ser mi sombra.

  • Venga Milan
  • ¿Milan?, ¿con quién hablas?
  • Pues contigo, con quien voy a hablar, si nadie más me ve
  • ¿Y por qué me llamas Milan, así sin tilde en la a?
  • Porque ni eres una ciudad italiana ni una goma de borrar, aunque a veces tengas tentaciones de borrarme, pero vamos que si no te gusta te puedo llamar Kundi
  • No te sigo
  • Hombre, como nos conocemos de toda la vida me he tomado la libertad de utilizar un diminutivo, pero si prefieres mantener las distancias te llamo Kundera y tan contentos
  • Pues estaré muy torpe o lo que quieras pero no hay forma de entenderte
  • Vamos a ver, llevas un montón de tiempo diciendo sin parar que esto es insoportable, ¿no?
  • Claro, pero es que no se puede definir de otra manera, ¡¿o es que a ti te parece que debe ser maravilloso correr a tope 200 metros, trotar a continuación durante 45 segundos y repetirlo 15 veces?!
  • Hombre para mí insoportable es estar pegado a tus zapatillas todo el tiempo, si al menos fueras Peter Pan podría despegarme y escaparme de vez en cuando, pero me ha tocado tener que lidiar con un tío patético y aburrido, pero en este caso sí te tengo que dar la razón pues lo que cuentas no parece precisamente muy idílico, y sí ciertamente debe ser bastante insoportable, y justamente eso lo explica todo Kundera, ¿o no eres el autor de La insoportable levedad del-a ser-ie?

La prueba del delito

El Concierto

Este domingo tenía concierto... no, no actuaba yo, lo tengo prohibido por el bien de la salud mental de aquellos que tuvieran que sufrir mis alaridos, lo cierto es que había sido invitado a un concierto por mi sombra, que intentaba de esa manera hacer las paces conmigo después de los últimos desencuentros que habíamos tenido.

Mi flow

Mi flow me lo afanaron, estando de correría
mi flow me lo quitaron, anoche cuando corría
¿andes tará mi flow?.
¿andes tará mi flow?.

Acto de solidaridad con el pueblo palestino

Este sábado por la tarde me desplacé hasta Entrevías, instigado por mi sombra que se había puesto como siempre muy pesada, para participar en una especie de representación teatral en favor de los refugiados palestinos.

Por lo poco que conseguí entender del embrollado discurso de mi sombra, al parecer la gente que participaría en el evento se pondrían en el lugar de los palestinos cuando están siendo atacados por el ejército israelí, o algo parecido.

Abrasado por la Fe

Este domingo tenía juicio, y no precisamente buen juicio que de eso me da que no ando muy sobrado.
Había sido citado por la autoridad competente en la ciudad vecina junto a varios cientos más de reos.

El auto de fe, pues de eso se trataba, comenzaría en la mañana del domingo pero todos sabiamos que la sentencia estaba dictada de antemano. Uno no puede ser el principal peligro para la Iglesia (en palabras de su máximo dirigente) y pretender escaparse de rositas.

¿De la memoria historica?

Este domingo tenía cita con la memoria histórica, pero no con esa que levanta tantas ampollas en algunas personas que no quieren escuchar ciertas cosas del pasado, sino con otra a la que se le ha dado menos publicidad y que se remonta muchos, pero muchos, muchos años más, tantos como los que van hasta los albores de la civilización europea.

Hace unos 2500 años en el este del Mediterraneo ocurrieron unos hechos que fueron determinantes, según muchos historiadores, para el desarrollo de la civilización europea; el problema es que esos hechos nos llegaron hasta nosotros narrados por los triunfadores y por tanto unidos a los prejuicios que tenían hacia aquellos que derrotaron.

Y los sueños, sueños son, ¿o no?

No recuerdo muy bien como llegué, pero el caso es que allí me encontraba yo, a los pies del acueducto escuchando al insigne Juan Bravo que nos daba las últimas instrucciones a los que habiamos sido elegido para avisar a la ciudad de la inminente llegada de los realistas.

Viendo la birra pasar

Este domingo me he vuelto a dejar convencer por mi sombra y he participado en un extraño evento.

Se trataba de ir a Villalba a participar en una competición de beber cerveza, una especie de maratón de consumición de birra, aunque los organizadores decían que realmente era media maratón; no se si es que las jarras nos las iban a dar medio llenas.

  • ¡Si yo casi ni pruebo el alcohol, y si cojo el coche sin el casi!.
  • No hay problemas, te apuntas en la categoría de cerveza sin alcohol.
  • Pero entonces los que beben sin alcohol tendrán ventaja.
  • En principio sí, pero para compensar les dan cada jarra con un minuto de retraso, así que tienes que beber cada una un minuto más rápido.
  • ¿Y cuántas dices que son?
  • 21 jarras
  • ¡Joder!
  • Para ser exactos son 21 y un sorbo y tienes como máximo 2 horas y media para engullirlas
Distribuir contenido