- He hablado con Luis y dice que tiene que ser de madrugada
- ¿Pero tan pronto?
- Sí, no hay otra, es que es la única forma de pillarlos
- Insisto, ¿pero tan pronto?
- Que sí, pesado, que siendo nocturnos no puedes ir de día
- ¿Y hasta El Pardo hay que ir, no puede ser más cerca?
- Al parecer se pueden encontrar por otros lugares pero la probabilidad de encontrartelos por allí es bastante alta.
- ¿Y hay que llevar algo para cazarlos?.
- Eso dejaselo a los que saben, tú vete preparado para correr, porque parece que os va a tocar hacer unos kilómetros hasta dar con ellos.
- ¿Cómo que nos va a tocar? ¡¿Después de liarme ahora sales con que tú no vienes?!
- Ya sabes que si no hay Sol yo no aparezco y a esas horas debe estar más allá de Oriente Medio.
- ¿Te había dicho alguna vez lo capullo que eres?
- Sí me lo recuerdas a cada momento
Al final mi colega, por llamarle de alguna manera, acabó convenciéndome, como casi siempre, y me encontré este sábado en El Pardo a una hora en la que todavía no habían puesto las calles.
Por allí estaba Luis, Bea, David y Carlos el afamado guía que nos conduciría hasta nuestro objetivo.
Tras unos minutos de intercambiar impresiones, en los que fuimos reprendidos por un lugareño con la excusa que había gente durmiendo, aunque la realidad debía ser que tenía miedo que le dejaramos sin piezas que capturar, comenzamos nuestra caza siguiendo los pasos de Carlos.
Aunque nos había avisado que ibamos a ir por caminos suaves a mí me parecía que nos estaba engañando porque eso no hacía más que subir y bajar lomas; al cabo de varios kilómetros se paró y nos señaló la presa, al otro lado de una valla.
- No los veo
- Sí mira entre esos árboles
- Solo veo un montón de ciervos o algo así
- Ciervos no, gamos
- Sí vale, pero ¿dónde están los gamusinos que ibamos a cazar?


esos los cazamos el sábado
esos los cazamos el sábado que viene.
Tuvisteís que disfrutar a
Tuvisteís que disfrutar a esas horas buscando los gambusinos ese buen grupete
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