Cal y arena

Todo lo que sube tiene que bajar, eso es lo que se dice y suele ser verdad. Por suerte en mi caso había empezado a subir muy poco así que la bajada no podía ser muy brusca.

El caso es que este domingo movilicé a la familia y acabé convenciéndolos que ellos se cogieran las bicis y yo iba a su lado corriendo, con la excusa que el pequeño es un poco loco y aún no la maneja bien, sobre todo a la hora de parar. La verdad es que lo que más me costó fue convencer a mi pareja porque llevaba varios años sin pedalear y se le había metido en la cabeza la absurda idea que no iba a ser capaz de mantener el equilibrio, hay que ver lo cabezotas que llegamos a ser los adultos cuando hacemos nuestros algunos miedos irracionales.

Al final salimos los cuatro un poco tarde, a eso de las 11, pero es que mover a los críos nos cuesta un triunfo (normalmente siempre salimos como mínimo una hora después de lo que pensamos). Como el pequeño aún no controla demasiado bien nos fuimos al parque y estuvimos dando unas cuantas vueltas a un recorrido que no tenía curvas muy cerradas. Por supuesto hubo que parar un par de veces para que bebieran algo de líquido (lo de soltarse de una mano para beber aún no entra en sus planes) y casi era lo que peor llevaba, las breves paradas y luego volver a arrancar, porque el ritmo era lo suficientemente tranquilo como para ir bastante relajado.
En la segunda parada, hacia el kilómetro 6, Alberto decidió quedarse con su madre a esperar que Marta y yo dieramos alguna vuelta más, y yo aproveché que la niña va mucho más suelta para pedirla que apretara el ritmo, con lo que los dos últimos kilómetros los hicimos a un ritmo aproximado de unos 5 min/km con sprint incluido en los últimos 100 metros. Ese día terminé bastante bien, y la sensación era que lo mismo que había parado en los 8 kilómetros podía haber seguido varios kilómetros más.

Ayer miércoles tenía intención de salir aprovechando la clase de inglés de Marta, pero me dí cuenta que el cumpleaños de mi pareja es inminente y no había comprado ningún regalo para ella, así que decidí suspender la salida y me fuí de tiendas a hacer lo que tenía que haber hecho hace unos cuantos días, es lo que tiene ser un completo desastre en cuestiones organizativas.

Como este fin de semana no tengo muy claro que pueda salir a correr he aprovechado que hoy mi pareja no estaba con ganas de ir a gimnasia para salir a patear un poco.
Desde el principio he notado que no iba nada bien, y no se trataba de las piernas, simplemente las tripas habían decidido revolverse y me iban a dar la noche. Aunque las piernas respondían y las pulsaciones no se disparaban he estado todo el tiempo con dolores en el vientre que hacían que a cada metro deseara poner fin a la salida y volver a casa.
Por cabezonería (es otro de mis innumerables defectos) he seguido kilómetro a kilómetro pero sin disfrutar en ningún momento. En ocasiones los dolores remitían algo pero en seguida volvían otra vez haciendome la carrera muy incómoda. ¡He llegado a desear que rompiera a llover para así tener la excusa de volverme a casa antes de tiempo! pero el cielo no me ha hecho caso.
Al final 7 kilómetros y medio a un ritmo de 5'40'', más rápido que el domingo pero las sensaciones mucho más negativas.
En fin, confío en que todo se deba a los retortijones de tripas y cuando se pasen volvamos a lo de siempre, es decir a seguir arrastrándome pero con un mayor placer.


Estadísticas del 1 de Marzo:
  • Distancia (metros): 8300
  • Tiempo total: 48:29
  • Ritmo (min/km): 5:51

Estadísticas del 5 de Marzo:
  • Distancia (metros): 7530
  • Tiempo total: 42:33
  • Ritmo (min/km): 5:40

Comentarios

Pues para tener retortijones

Pues para tener retortijones y dolores de tripa no ha estado mal la salida, esas rodillas ya se estan enterando de que tienen que cumplir, y lo estan haciendo. Un abrazo.

De momento, los ánimos se los

De momento, los ánimos se los doy yo a ellos, bueno ánimos y sobre todo regañinas para que no pasen demasiado cerca de la gente, de los bancos y sobre todo que no se metan por todos los charcos que vean, pero bueno, al fin y al cabo yo también fui niño (hace muchos eones de eso y bicicletas no había en esa época porque aún no se había inventado la rueda), y tengo que admitir que los charcos tenían una atracción irresistible :)Para cuando empiecen a soltar las manos casi que prefiero no ir con ellos, porque me pondrán de los nervios. El caso es quejarse, ahora porque hay que parar para que beban y luego porque se suelten constantemente del manillar para beber o para cualquier otra cosa que se les pase por la cabeza.Muchas gracias por los ánimos.

La verdad es que los

La verdad es que los retortijones son de las peores cosas que puedes sufrir mientras corres... Putadita de las gordas. En esos casos, prefiero quedarme en casa por si de pronto entran las "prisas". Desde luego hay que tener moral para aguantar los 7 kilómetros! :) Bueno, por lo menos parece que tus rodillas no dicen ni mu (al menos no muy alto)...Además, ¿qué puede ser más chulo que ir corriendo y llevar a tu "coach" en bici al lado dándote ánimos? :P Ya verás, cuando empiecen a soltar las manos del manillar entonces desearás que no hubieran aprendido a hacerlo, jajajaja. En fin, cosas que tienen los niños.Un abrazo Jose Luis, y muchos ánimos. Cuídate esa barriga que estos aires son mu malos.

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